27 de octubre de 2015

El 27 de octubre de 1553, a las afueras de Ginebra, moría en la hoguera Miguel Servet. El humanista aragonés había descubierto la circulación pulmonar de la sangre al tiempo que soliviantaba a los guardianes de los dogmas cristianos. Tan heréticas como las de Servet parecen las propuestas de quienes en Sudáfrica hoy reivindican la descolonización. Una descolonización que implica la desaparición de sistemas injustos como el patriarcado, el racismo o el capitalismo. Pero ya lo decía el escritor George Bernard Shaw: «Todas las grandes verdades empiezan siendo blasfemias».