Aluvión de despidos masivos en Zimbabwe

Desde mediados de julio de 2015, Zimbabwe ha vuelto a los medios de comunicación y a las redes sociales por la crudelísima caza de un león y su atroz desuello. En el país, sin embargo, durante el mismo periodo ha sido otra la noticia que preocupaba.

Ni los fastos con los que se celebró el Día de los Héroes, el pasado 10 de agosto, han podido solapar el disgusto y la indignación de unos 20 000 trabajadores que, en apenas un mes, han perdido su empleo, o la inquietud de quienes temen por su estabilidad laboral.

El descalabro se atribuye a un fallo que el Tribunal Supremo emitía el pasado 17 de julio admitiendo la rescisión de un contrato de trabajo con un mero preaviso de tres meses. De esta interpretación se siguió que un empleador podía echar a un empleado sin otra compensación que los tres meses de preaviso, y sin necesidad de justificar su decisión. Las consecuencias del dictamen fueron inmediatas.

En una semana, unas 700 personas se vieron en el paro; al cabo de quince días eran más de 9 000 y, en menos de 3 semanas, casi 18 000 procedentes de 48 empresas. Desde diversas instancias se requería la intervención del Gobierno. Los sindicatos, que llevaban años inmersos en una negociación con el Gobierno y la patronal, estancada desde 2011, se movilizaron.

Pero el Ejecutivo renqueaba: a pesar de las diversas declaraciones de la ministra de Trabajo, Prisca Mupfumira, e incluso del presidente Robert Mugabe anunciando una reforma inminente de la legislación laboral, esta no terminaba de concretarse.

Finalmente, el Consejo de Ministros aprobaba el viernes, 14 de agosto, —de forma aparentemente apresurada— un proyecto de ley que el Parlamento comenzaba a discutir el martes, 18, a pesar de que las reuniones de la Cámara no estaba previsto que se reanudasen hasta el 1 de septiembre.

Entre tanto, la compañía nacional de ferrocarriles (NRZ) había despedido a unos 300 trabajadores; la radiotelevisión pública (ZBC) cerraba el segundo canal de televisión y enviaba a su casa a otros 300; el consejo regulador de los cereales (Grain Marketing Board) despedía a 1 000; la distribuidora estatal de electricidad (ZESA), el servicio de correos (Zimpost), Air Zimbabwe… se sumaban a las empresas privadas en una carrera frenética por reducir sus plantillas.

Y esto en un país en el que, según el 2014 Zimbabwe Labour Force Survey apenas el 15% de la población activa (7,1 millones) tenía entonces un empleo estable.

 

Para ampliar detalles, v. fuentes:

Daniel Nemukuyu, Prosper Ndlovu, «Firms fire hundreds since Friday», The Chronicle, 21 de julio de 2015.
http://www.chronicle.co.zw/firms-fire-hundreds-since-friday/

Editorial: «Dark day for labour relations», The Financial Gazette, 23 de julio de 2015.
http://www.financialgazette.co.zw/editorialdark-day-for-labour-relations

Felex Share, «Govt to urgently amend Labour Act», The Herald, 24 de julio de 2015.
http://www.herald.co.zw/govt-to-urgently-amend-labour-act/

Victoria Mtomba, «Job cuts aid struggling companies», The Standard, 9 de agosto de 2015.
http://www.thestandard.co.zw/2015/08/09/job-cuts-aid-struggling-companies

Christopher Mahove, «Only 14 percent of Zimbos permanently employed», The Worker, julio de 2015, p. 3.
http://www.theworkerzimbabwe.com/

Zimbabwe Congress of Trade Unions
https://www.facebook.com/pages/Zimbabwe-Congress-of-Trade-Unions-zctu/1402833599982110

 

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